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viernes, 29 de abril de 2011

volvida

tengo los dedos rotos, la cabeza partida.
me quedo con las dudas narcóticas, con las siete preguntas.
me traigo la certeza de la voltailidad de la firmeza.

dolimos, pero conejo duerme otra vez en casa.-

jueves, 6 de enero de 2011

ese bollito / plan de evacuación

Acá lluvia. Los últimos días no hicieron más que reiterar lo efímero del verano. Y entonces no hay más que releer las instrucciones, el método caprichoso para ordenadamente, evacuar la angustia.
I)
Entonces, primero rastrearla escondida entre todo este zafarrancho. Hábil y cuidadosa se mezcla con el resto de los pobladores de la tierra sentida. Y a veces como si una pena pasajera. Otras como acostumbramiento medio mudo. Pero yo ya sé, que cuando ahí veo ese bollito amargo que no sabe de origenes, o más bien los esconde, los magulla; que ahí cuando parece que todo vale todo, ahí anda la angustia furiosa. Se le oyen los respiros cerca. Ahí, esa ha de ser.
II)
Y entonces tomarla con delicadeza, con días de cautela y premeditación. Y cazarla en el viento y empezar a desarmarla, desactivar su pesadez. Amanecerla todas las veces posible, buscarles los agujeros y sacar las palabras que apresa.
III)
Y hallar tu nombre, el miedo, el descuido, el invierno y su frío. Lo ido y lo vuelto. Los puentes que voy tejiendo, todos enredados. Medios podridos.
IV)
Una a una evacuar todas las palabras, que medio muertas van saliendo de la asfixia. Y verlas ahí, tendidas en el pastito dando pena. Dando pena yo.
Para entonces, lo peor ya habría de haber pasado.